domingo, 19 de febrero de 2017

"Jane Eyre", de Charlotte Brontë

Hola a todos. Sí, sé que dije que volvería allá por diciembre... problemas de salud familiares me han tenido con la cabeza a otras cosas desde pocos días después de publicar la última entrada. En ese momento el blog era la menor de mis preocupaciones y tampoco es que tuviese ánimos para leer siquiera un par de páginas seguidas.

Ahora que vuelvo a recuperar mi rutina, vengo a hablaros de Jane Eyre, una de mis eternas pendientes a la que al fin le llegó el turno gracias al empujoncito que supuso que saliese elegida como lectura de enero con las chicas de De viaje literario. Aunque por lo que os he comentado, la acabé leyendo más tarde que el resto y se me queda la espinita de no haber podido compartir comentarios e impresiones, queda pendiente para la próxima.

Y volviendo a Jane Eyre, ahora que me he sumergido en sus letras no sé cómo he podido tardar tanto en hacerlo. Estamos en febrero pero puedo decir desde ya que se ha convertido en una de mis mejores lecturas de este año.


Una de las grandes novelas de todos los tiempos. La obra maestra de la literatura victoriana. Jane Eyre es una novela clásica de amor, precursora del feminismo y la psicología moderna, sobre una huérfana que enfrenta su destino manifesto gracias a su inteligencia e integridad inquebrantables. Controvertida y revolucionaria en el momento de su publicación, Jane Eyre es, al mismo tiempo, una crítica punzante a una sociedad rancia y un himno aguerrido a la valentía y el romance. Una historia de amor e intriga en la Inglaterra del siglo XIX. Una de las novelas más populares y exitosas de todos los tiempos.


Para quien no la haya leído, probablemente lo primero que se le venga a la mente cuando se menciona esta novela sea la relación de amor entre Jane y Mr. Rochester, pero Jane Eyre es mucho, mucho más. La novela muestra el viaje de una vida, desde una Jane huérfana que sobrevive en casa de su tía, pasando por su época en el internado de Lowood y su posterior llegada a Thornfield. Y hasta aquí puedo decir...



La novela está estructurada en tres partes, aunque por ejemlo en mi edición (que no es la de Alba) no se indicaba la separación entre una y otras. Comenzamos asistiendo a la infancia de Jane, caracterizada por maltratos y vejaciones por parte de su tía y primos y donde empezamos a conocer de primera mano su personalidad y vivencias, pues es la propia Jane quien nos hace partícipe de su historia mediante la narración en primera persona. Jane no es querida por ninguno de los miembros que le quedan de su familia, su tía sólo la mantiene en casa por la promesa que hiciese a su difunto mario (tío de Jane) de mantenerla bajo su tutela. Es por eso que cuando la situación se vuelve insostenible y surge la oportunidad de apartarla de la familia, Jane es enviada al internado de Lowood.

Allí Jane pasará toda su adolescencia y aunque también sufre adversidades, logra hacerse con el cariño y el respeto de Helen,  que se convertirá en su mejor amiga dentro de esos muros. La personalidad de Helen es totalmente opuesta a la de Jane y ese contrapunto nos permite conocer mejor su carácter y sus expectativas frente a la vida. Mientras que la primera es más resignada y sumisa, Jane esconde bajo una aparente docilidad una personalidad muy viva y coherente a sus principios, y que rechaza de pleno una vida apacible y sin sobresaltos.
Esas ansias de ser independiente, valerse por sí misma y salir de su zona de confort la llevarán a Thornfield, donde entra a trabajar como institutriz de Adèle, la protegida de Mr. Rochester. Y en Rochester encontrará alguien en quien confiar y quien a su vez sabrá valorarla, iniciándose entre ambos una amistad sincera y desinteresada que será el preludio de un amor imbatible.



La relación entre Jane y Rochester está maravillosamente descrita. A Rochester le resulta estimulante la valía intelectual de Jane, siendo de las pocas personas que sabe reconocerla, lo que dará lugar a que se establezca entre ambos una amistad de igual a igual. Si algo caracteriza a estos personajes son lo reales e imperfectos que son, tanto física como psicológicamente. Y es eso precisamente los hace tan atractivos al lector. Rochester es una persona endurecida por las dificultades que la vida ha puesto en su camino, brutalmente sincero, huraño a veces y que desdeña la superficialidad y los artificios. Es por ello que valora tanto la sencillez (que no simpleza) y la transparencia de Jane y lo que hace que a sus ojos la considere alguien en quien puede confiar. Jane es un personaje fascinante por su perseverancia y su ansias de llevar una vida digna y de ser más de lo que siempre le han dicho que era y podía ser. Por la contradicción entre su aparente docilidad y el orgullo que se esconde bajo la superficie, por esos férreos principios morales a los que no quiere y no puede renunciar aunque se interpongan en su felicidad.

Y no sólo los personajes son de diez, sino que la historia está dotada de gran profundidad y Charlotte Brontë aborda temas como la familia o la religión y algunos tan actuales como la independencia femenina, la renuncia voluntaria al matrimonio y la elección de un modo de vida que no era considerado lo deseado por la sociedad de la época. 

Todo ello unido a un final brutal que no voy a contar, hacen de Jane Eyre un ejemplo perfecto de novela redonda, con unos personajes complejos, una trama bien construida, una relación de amor preciosa y una historia de superación que te tiene pegado a las páginas hasta el último momento. No hagáis como yo y la dejéis tanto tiempo en la estantería, merecerá la pena.