Pues a raíz de este reto que organiza Beleth sobre lecturas y sus correspondientes adaptaciones cinematográficas (para el que ya he completado la primera pareja, ¡yuju!), se me ha ocurrido convertirlo en una sección para el blog e incluir no sólo lo que forme parte de este reto sino otras novelas y adaptaciones que haya leído y visto anteriormente.
Normalmente me extenderé un poco más con la novela y luego os contaré qué me ha parecido la adaptación. En este caso empiezo hablándoos de La habitación, la novela de Emma Donoghue (2010) que fue llevada al cine por Lenny Abrahamson (2015).
Jack tiene cinco años y no conoce más mundo que la Habitación, donde ha
nacido y vivido desde que tiene uso de razón. Pero lo que no sabe es que
la Habitación es en realidad la prisión donde su madre, que lleva siete
años secuestrada, ha intentando construir para él un mundo de juegos y
felicidad, ajeno al exterior y a la realidad que viven.
El libro...
Llegué a esta novela hace ya algún tiempo por recomendación de un compañero de trabajo, aunque no la leí hasta poco antes de que se estrenase la película (sabía que si no lo hacía entonces, después de haber visto la adaptación me iba a costar más).
La historia está contada desde el punto de vista de Jack, aunque a través de las conversaciones con su madre y las actuaciones de ésta también podemos acercarnos a los sentimientos de ella. Tengo que decir que tenía mis reparos al principio con la voz narrativa, porque me he encontrado en algunas ocasiones con novelas narradas por niños que se expresan como adultos, pero en esta ocasión me sorprendió agradablemente leer a un niño de 5 años que piensa y habla como lo haría alguien de esa edad.
A pesar de la inocencia y el desconocimiento con los que Jack habla de su día a día, a ti como lector no te pasa desapercibido la crudeza de la situación que están viviendo: ves cómo su madre deja a un lado su sufrimiento y antepone siempre la felicidad y el bienestar de su hijo a los propios, cómo ha inventado una serie de rutinas para darle sensación de seguridad y cómo utiliza los pocos recursos que tiene a su alcance no sólo para entretenerlo sino también para educarlo.
Como curiosidad, véis que en la sinopsis hablo de la Habitación con mayúscula, y es que para Jack sólo existe una habitación en el
mundo, la de ellos, y se refiere también así a los objetos que
tienen en ella: el Lavabo, la Planta, la Cama,... Y su madre sólo existe como tal y no como persona independiente, por lo que para Jack es impensable que tenga otro nombre aparte de mamá o ma y de hecho tardamos mucho en conocer cómo se llama.
En un momento dado su madre considerará que su hijo es lo suficientemente mayor para empezar a conocer sus verdaderas circunstancias (además de que él conforme va creciendo cada vez va haciendo más preguntas), por lo que también será interesante ver el proceso de asimilación por parte de Jack de que el mundo no es como él pensaba que era.
La novela está dividida en una primera parte magistral y una segunda parte que no esperaba: no puedo decir más sin soltar spoilers, sólo que esta segunda mitad está tratada con mucha delicadeza y desde un punto de vista realista que me ha gustado mucho.
En definitiva la novela consigue una mezcla perfecta entre la ternura que inspira Jack con su relato y la crudeza de la situación de la que su madre intenta protegerlo. Una historia muy emotiva que merece la pena leer.
La película...
Después de lo mucho que me gustó la novela no podía esperar a verla en pantalla y si la consideramos tanto como película independiente como adaptación ambas resultan ser magníficas.
Es difícil trasladar esta historia y mantener ese punto de vista infantil a la vez que por otro lado haces partícipes a los adultos de la verdadera situación de los protagonistas, pero la escritora es la responsable del guión y eso se nota. Por otro lado, la interpretación de ambos actores es sublime. Brie Larson (Joy) se llevó el Oscar una actuación llena de matices en la que es capaz de transmitir amor, angustia, dedicación, determinación y un amplio abanico de emociones solamente con verla interaccionar con su hijo en la ficción. Por otra parte, Jacob Tremblay (Jack) te roba el corazón con su inocencia e ingenuidad y nos ofrece una interpretación tan creíble que como mínimo debería haber recibido la nominación al Oscar. Ambos actores tienen mucha química y saben construir una relación madre-hijo genuina y entrañable que traspasa la pantalla.
La historia está tratada con mucha sensibilidad y ofrece lugar para la esperanza, la única pega que le podría buscar es que la segunda mitad de la que os hablaba antes, está en la novela llena de más obstáculos mientras que en la película el proceso resulta más fácil (sé que es muy críptico pero os he dicho que iba a evitar spoilers).
Tanto la novela como la película os la recomiendo encarecidamente, así que no dejéis de verlas si tenéis oportunidad.

