¡Buenas a todos! Asomo la cabecita después de dos semanas desaparecidas de estos mundos blogueriles (mi cumpleaños y un curso de trabajo tienen la culpa) para traer la reseña de una novela negra que leí últimamente y que me gustaría recomendaros.
Nº de páginas: 432 págs.
Encuadernación: Tapa blanda bolsillo
Editorial: EMBOLSILLO
En Copenhague, el policía Carl Mørck está atravesando una de las épocas
más negras de su vida. Tras ser sorprendido por el ataque de un asesino,
un compañero suyo resulta muerto y otro gravemente herido. Su
sentimiento de culpabilidad aumenta cuando su jefe y la prensa dudan de
su actuación. Relegado a un nuevo departamento
dedicado a casos no resueltos, Carl Mørck ve una oportunidad de
demostrar su valía al descubrir las numerosas irregularidades cometidas
en el caso de Merete Lynggaard. Cuando en 2002 esta mujer, una joven
promesa de la política danesa, desapareció mientras realizaba un viaje
en ferry, la policía decidió cerrar el caso por falta de pruebas. Sin
embargo, Merete Lynggaard sigue viva aunque sometida a un terrible
cautiverio...
He tenido que recortar el final de la sinopsis porque a mi parecer contaba demasiado, ¡que manía con desvelar sorpresas de la trama!
Muy a mi pesar mi relación con la novela negra nórdica no ha resultado siempre demasiado satisfactoria. Ya sea porque me suele costar horrores retener los nombres nórdicos y saber a qué personaje corresponde cada uno (siempre acabo confundiéndolos, cómo agradecería aquí uno de los dramatis personae tan típicos de Agatha Christie) o porque la ambientación me resulta más fría, el caso es que me cuesta más entrar en este tipo de novelas. Pero tras leer las buenas críticas que tenía esta saga decidi darle una oportunidad y tengo que decir que ha merecido mucho la pena.
Carl Mørck es un policía que tras verse envuelto en un caso que terminó con un fatal desenlace no da pie con bola. Ya desde antes de pasar por esa experiencia traumática era un tipo con el que no resultaba fácil trabajar pero ahora sus compañeros ya no lo aguantan, así que la formación de un nuevo departamento le da a sus jefes la oportunidad perfecta para quitárselo de en medio y Carl es destinado a esa unidad como responsable (y único integrante, vaya) de la misma. Es un personaje que al principio es difícil que caiga bien, básicamente las primeras semanas las pasa haciendo ver que trabaja cuando en realidad no mueve ni un dedo, menos mal que conforme avanzas en la lectura va demostrando por qué es tan buen policía y al final hasta le tomas un poco de cariño. El que es absolutamente genial es Assad, su peculiar ayudante. Assad no está relacionado con el mundillo policial (al menos eso dice) y en teoría su función se limita a limpiar el cuartucho en el que han ubicado el departamento y echarle una mano a Carl en las cuestiones administrativas, pero pronto veremos que es más de lo que aparenta: esconde una serie de habilidades aprendidas no sabemos dónde que más quisieran muchos policías y poco a poco su papel en la investigación del caso irá tomando más relevancia.
Precisamente el primer caso en el que deciden trabajar es en el de Merete Lynggaard, una joven política danesa que desapareció hace cinco años mientras realizaba un viaje en ferry con su hermano. Se piensa que se ahogó tras caerse o tirarse al mar y aunque el cuerpo nunca se encontró fue oficialmente dada por muerta, aunque descubriremos que Merete en realidad fue secuestrada y que el objetivo de sus secuestradores es hacerle pasar por un auténtico tormento.
La narración alterna capítulos desde el punto de vista de Carl en la actualidad con otros narrados por Merete desde el momento de su secuestro. Las dos líneas temporales van avanzando de forma independiente e iremos asistiendo de primera mano al cautiverio de Merete a lo largo de varios años, y es inevitable que nos tenga cruzando los dedos para que Carl logre encontrarla en el presente y que ella siga con vida para entonces. Tengo que decir que me faltó un poco más de profundidad en la investigación policial, en algún momento pareció que avanzaba demasiado fácil y sin apenas escollos y es por eso que me resultó mucho más interesante la parte ambientada en el pasado. Merete es el personaje que está mejor desarrollado, durante esos años pasará por muchas situaciones que pondrán a prueba su cordura y es increíble ver la fuerza y las ganas de vivir que mantiene a pesar del tiempo y las experiencias vividas. Su evolución durante todo el secuestro queda muy bien reflejada a nivel físico pero sobre todo psicológico y es uno de los aspectos que destacan en la novela.
Aunque el ritmo de la narración no es excesivamente ágil la parte final es absolutamente trepidante (y un poco peliculera, pero me encanta), a partir de ahí era imposible dejar de leer y me tuvo enganchada a sus páginas como hacía tiempo que no me ocurría. Como curiosidad mencionar que existe una adaptación cinematográfica danesa de esta novela (Misericordia) y que a pesar de la traducción tan libre del título no me la pienso perder.
La mujer que arañaba las paredes constituye un inicio más que aceptable de esta saga que deja con ganas de leer más aventuras de Carl y Assad en el futuro. Una novela negra con una buena dosis de thriller psicológico que te gustará si eres fan de este tipo de historias.